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Amor en Pitufo

Amor en Pitufo Me sonreíste primero recuerdo y después me conquistaste con la alevosía que sueles tener las mujeres que se saben hermosas, no es muy difícil recordarte pues tu cara jamás la olvidaré, sobre todo tu sonrisa y tus caderas, tu estatura exacta y tus labios que estaban hechos para los míos; en verdad te amé.

Abordamos el metro en la estación Instituto del petróleo y no me quitaste la vista de encima, de momento pensé que el idilio había llegado a su fin puesto que estábamos a punto de llegar a la estación de Politécnico que era el final de esa línea del metro y se abría consigo una gran variedad de rutas a tomar. Que linda es pensaba en silencio y no me atrevía siquiera a preguntarte la hora para de esta forma entablar una conversación y el tiempo se me agotaba; vestías una chamarra color azul y tus pantalones color gris, tu cara resaltaba de entre los colores y de entre la gente también; apresuré el paso primero para alcanzarte y después para correr de ti, haciendo de esta forma una pequeña escala en el puesto de periódicos para comprar mi cancionero semanal que en este número incluía música de los Beattles; solamente la música podría hacerme olvidar a una mujer, por un momento solamente. Por instante te perdí de vista y caminé hasta el anden en donde abordaba el Pitufo (autobús del transporte público) que me llevara a casa; estos simpáticos autobuses los llamaban así simplemente por su color azul. Mi tristeza instantánea se terminó al voltear la vista para buscarte después de haber hojeado mi revista, y tu sonrisa otra vez, justo atrás de mi en donde formado esperaba para abordar el pitufo, yo sonreía pero no hacía más por nosotros dos.

La fila comenzó a moverse y de esta forma la gente a abordar el Pitufo; yo vestía un pantalón de pana negro y mi chamarra negra Pierre Crdin de paño que me gustaba mucho y era mi favorita o mas bien creo que era la única que tenía, bueno, el caso es que yo hacía alarde de mi revista como para que vieras que me gustaba el rock y quizá entonces tú me hicieras platica a mi.

Subimos al Pitufo casi al mismo tiempo y me senté en la ventana para dar paso a que te sentarás a mi lado y la verdad no pensé que lo fueras a hacer, y nuevamente tu sonrisa. Rápidamente abrí mi revista dándole una segunda hojeada y no preguntabas nada, podía sentir mi corazón salirse de mi chamarra y me aterraba que te pudieras dar cuenta de ello; la verdad estaba feliz de tenerte a mi lado. Ahora surgía una nueva incógnita, en donde bajarías, pues el camino se fue alargando más y más, tu sonrisa nuevamente; gracias a eso me di confianza y pude por fin articular palabras en mi boca, esta vez pregunté tu nombre, cabe mencionar que no me gustó en lo más mínimo; – Trinidad, me contestaste, dejando en mi un asombro que tuve que ocultar enseguida, de ahí surgieron mil preguntas y la sorpresa más grande fue que estudiábamos en el CCH y solamente nos dividían dos salones; ¿Porqué no te había visto antes?, desde entonces te hubiera amado como te estoy amando ahora pensaba en silencio.

Conforme transcurrió el viaje nos dimos cuenta fácilmente que éramos el uno para el otro y que por fin nos habíamos encontrado, de eso estaba seguro yo, pero no sabía si tu lo sentías también, de esto último pude estar seguro hasta que nos despedimos y marcaste tu boca en mis labios dejándome así, enamorado eternamente de ti, de tu linda sonrisa y tu hermosa figura.

Ese fue el comienzo de una hermosa relación que siempre recordaré. Ahora los Pitufos ya no dan servicio, y a ti jamás te he vuelto a ver, pero estoy seguro que nunca te olvidaré, solamente existen dos formas creo yo, cerrando este deshuesadero del cual soy dueño o mejor aún que algún día me compren y se lleven este viejo Pitufo que a diario veo y me hace recordarte siempre.

A Trini con cariño.

Tintero
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